martes, 4 de noviembre de 2014

10 cosas que no debes hacer si te quedas en paro

1. La prestación… se termina.
Si te acabas de quedar en paro y, por suerte, vas a cobrar prestación por desempleo… no te duermas en los laureles. Hay quien no se pone a tope a buscar empleo porque sigue cobrando. Pero este ‘sueldo’ no es indefinido. A mí mismo me pasó. Terminé de cobrar y llevo ya una larga temporada sin ingresos fijos mensuales. Y eso… agobia y hace que estés al 50%. Aprovecha la semi-tranquilidad que aporta tener estos ingresos para centrarte tranquilamente en tu búsqueda. Luego… vendrán los ‘ayayays’ y los ‘madremias’ si te quedas sin prestación y no has buscado empleo. Siento decírtelo. Ah, y el Ratoncito Pérez no existe.
2. Menos lobos, Caperucita.
Estar en paro afecta al carácter. Los cambios de humor son frecuentes. Y en los días de bajona puede que no nos aguante ni nuestro tío. Así que si estás de mal humor porque no te han seleccionado para tal proceso, si no contestan de aquella empresa o si no sabes qué co#@&]$ hacer con tu vida… no lo pagues ni con tu familia, ni con tus amigos, ni con tu pareja. Ellos quieren lo mejor para ti. Respira profundo antes de contestar a cualquier pregunta con humos más negros que el de ‘Perdidos’.
mal humor
“¡Ya te he dicho que no me pasa nada!”
3. Al que madruga…
Nos hemos quedado en paro. Bueno, no tenemos por qué levantarnos pronto si no tenemos obligaciones como, por ejemplo, llevar a los peques al cole. Ya. Muy bien. En la cama hasta las mil. Pues muy mal. Porque, a la larga, afectará a tu estado de ánimo. No sentirnos activos merma las esperanzas de salir de esta, la autoestima y la motivación. Tampoco digo que te levantes a las 6 pero sí que a una hora ‘decente’ para aprovechar el día a tope. Además, cuando encuentres curro (que lo encontrarás) te costará menos volver a parar el despertador cada mañana… o tirarlo contra la pared (a elección del consumidor).
4. Las comparaciones son odiosas.
A no se quién le han ascendido, a tal le ha salido un trabajo con un sueldazo, este nunca ha estado en paro desde que terminó la carrera, y a aquel se lo rifan y mira lo joven que es. Pues mira… alégrate por ellos. Pero no te compares. Como se dice en mi casa “ca’ cuá eh un mundo”. No tienes ni idea de cómo han conseguido su éxito. Puede que tengan mejor formación que tú, puede que hayan luchado más que tú, puede que tengan… más enchufe que tú. No lo sé. Pero deja de compararte, masoca. ¿Para qué te quieres hundir más? ¿Quieres lo que ellos tienen? Pues… a mover el culo.
5. Arre, arre… arrepentimiento.
Claro, si llego a estudiar Psiquiatría como llegué a plantearme… igual ahora me iría genial. O si llego a hacer aquellas oposiciones que salieron hace 10 años con tantísimas plazas. O si llego a aceptar aquel trabajo que rechacé en épocas de vacas gordas. A lo hecho… pecho. Si crees que cometiste errores, apechuga con las consecuencias. Aprender de los errores es fundamental. Hasta que se invente la máquina del tiempo, lo único que nos queda es intentar no cometer los mismos errores del pasado. Deja de flagelarte.
6. Se acabó lo que se daba.
¿De verdad crees que jamás volverás a trabajar? ¿En serio piensas que estarás así siempre? Pues no. Todo es cíclico. Volverás a estar bien. Pero puede que… luego mal. Y luego bien… y luego mal… Es normal tener días (como el que he tenido yo hoy) en los que lo ves ‘to oscuro’ como el Dioni en la fragoneta. Pero, como decía la canción, “nada es para siempreeeeee”.
7. Pues ahora dejo de respirar y ya está.
Claro. Nos quedamos en paro. Vienen las ansiedades, las depresiones y la dejadez. Y no haces cosas que te gusta hacer porque te sientes mal. Te autocastigas. “No voy a subir al monte a comer porque debería estar buscando trabajo”, “No voy a ir a ese concierto… no porque no tenga sueldo… porque es gratis… sino porque debería quedarme en casa y pensar en mi futuro”, “No voy a quedar con mis amigos o mi pareja porque no estoy de ánimo y prefiero martirizarme en casa”. Dejar a un lado las cosas que nos gustan provocará que te sientas peor. Es como el pez que se muerde la cola. Estoy en paro… me siento mal… dejo de hacer cosas que me gustan… y me siento peor. Os aseguro que continuar haciendo cosas que os diviertan u os proporcionen felicidad hará que estéis más positivos a la hora de enfrentaros a la odisea de buscar empleo. Y si las actividades que hacías antes te las permitías porque tenías sueldo… busca alternativas. Pero no te dejes (no ducharse porque, total, no voy a salir de casa… también es dejarse, eh).
8. Tiro la toalla.
¿Ya? ¿Te vas a dar por vencido? ¿En serio? No hay curro de lo tuyo. Ya. Y casi de nada. “Pero es que estudié Comunicación Audiovisual y no encuentro salidas”. Pues haber estudiado Ingeniería, chaval. Qué me cuentas. Si tu pasión es trabajar en Televisión o Publicidad y no encuentras trabajo… buscar curro de lo que sea para sobrevivir. Pero no dejes de buscar ofertas y salidas de aquello que te apasiona. Eso será la diferencia entre sobrevivir y vivir. Si tienes que vender discos musicales en una tienda pero no es lo que te gusta… hazlo con la mayor de tus sonrisas… y cuando regreses a casa… continúa persiguiendo tus sueños. La toalla… la puedes tirar… pero al interior de la lavadora para que salga más limpia que nunca.
9. Comer o no comer, esa es la cuestión.
Hay dos tipos de personas. Las que ante la preocupación y la ansiedad se meten una ‘pijá’ a comer todos los días… y las que no comen nada porque se les cierra el estómago. Yo soy del segundo grupo. Y ninguno de los dos es aconsejable. No voy a contaros lo poco que pueda saber sobre nutrición pero ni te pongas como un zeppelín ni como Skeleton por culpa del paro. Es más, aliméntame mejor que antes incuso. Necesitarás mucha energía para poder con toda la presión que tienes encima. Y haz ejercicio. Además de proporcionarte bienestar físico, bajará tu nivel de ansiedad. Y, oye, cuando te mires en el espejo… te sentirás mejor. Porque ya sabemos de sobra que el paro hace que perdamos identidad hasta el punto de ni reconocer nuestro propio reflejo. Cuida tu mente… pero también tu cuerpo. Recuerda aquello de mens sana in corpore sano, que viene a decir que compres gel. ¿O de qué era el anuncio aquel?
10. Cuando el destino nos alcance.
Ah, muy bonito. Vamos a quedarnos de brazos cruzados. Total… “lo que tenga que venir vendrá”. Otra de las joyitas que he escuchado alguna vez en casa. Vale. Pues como ‘to está escrito’, quédate sentado mirando la pared que si en tu destino está tener una vida laboral de éxito con un puesto ‘que te cagas’, vendrá él solito. Es más, cierra los ojos. Quizás, al abrirlos te encuentres en un despacho trabajando en aquello que te apasiona. Una vez leí que si te pones frente a un espejo con la luz apagada y una vela en la mano, cuentas hasta 100 y dices 10 veces “curriculum”… … … … te quemas la mano. Venga, venga, vamos a poner de nuestra parte. Que está claro que, aunque contemos con ayuda, somos nosotros los que tenemos que sacarnos nuestras propias castañas del fuego.

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