domingo, 15 de febrero de 2015

¿Buscar un empleo o emprender?

No son solo desempleados los que deciden emprender, sino que cada vez hay más personas con trabajo estable que lo dejan todo para establecerse por su cuenta, ya sea por tener más flexibilidad horaria o para aprovechar oportunidades de negocio que hayan detectado.
La necesidad obliga. Por eso en época de crisis son muchos los parados que, tras buscar empleo sin éxito, deciden montar su propio negocio. Pero hay otro grupo - mucho más minoritario pero en fase de aumento - que, a pesar de tener trabajo, ha decidido dejar un empleo estable en plena etapa de vacas flacas para cumplir su sueño de emprender.
Aprendizaje y desarrollo

La teoría es una cosa y la práctica otra. Por mucho que se aprenda en la universidad, no se conocen el funcionamiento de un sector y cómo se gestiona una empresa hasta que se entra a formar parte de una.

Trabajar en una compañía antes de emprender te permitirá aprender a realizar de verdad las tareas, desarrollar habilidades que no se enseñan en un aula y conocer los entresijos del mundo corporativo y del sector.

Por supuesto, cuanto más duro trabajes y más muestres tu buena disposición y valía, más peldaños subirás en la organización y podrás desarrollar otras facetas que van a ser necesarias cuando pongas en marcha tu propia compañía: gestión de personas, habilidades comerciales, gestión de proveedores…

Hacer contactos

Tus compañeros de universidad y amigos de la infancia no son los contactos que necesitarás para desarrollar tu startup.

Trabajar previamente en una compañía del sector en el que quieras emprender te dará la oportunidad de conocer a personas que te podrán ayudar en tu posterior etapa profesional. Desde potenciales clientes, a futuros socios y proveedores, tendrás acceso a personas que pueden serte útiles en el futuro.

Reputación

No sólo se trata de construirte una reputación, que también es un aspecto que tendrás que desarrollar: ser reconocido como un profesional de valía y que trabaja de manera excepcional, sino también saber identificar al resto de personas.

No sólo podrás conocer de boca de los demás la reputación de otras personas, aprenderás a identificar a las profesionales con los que quieres trabajar, aquellos que valen y aquellos que se aprovechan del trabajo de los demás, y saber quiénes quieres que formen parte de tu equipo y quiénes no.

Ahorrar

Cuando se tiene 20 años es difícil contar con el dinero suficiente para poder realizar la inversión necesaria para emprender. Si se decide dar este paso, y no se quiere o no se puede contar con la ayuda financiera de familiares y amigos, tener una nómina a fin de mes es la mejor forma de conseguir los recursos.

Eso sí, cada céntimo que se gane se tiene que destinar al futuro proyecto empresarial.

Además, tener una nómina y un historial financiero intachable es uno de los requisitos imprescindibles para que cualquier entidad financiera conceda un crédito a un futuro emprendedor.


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